Archivo de la etiqueta: Colombia

Letter to the editor of MedIndia.net

Dear Sir,

The unfortunate diction chosen by your reporter in the article “2011 Marks Lost Drug War Across Latin America“, published on December 13, 2011, reflects a profound misunderstanding of the issue at hand and of basic economics principles at play. It is inaccurate and, indeed, profoundly unfair to attribute the failure of the war on drugs in Latin America (or in the Golden Crescent region for that matter) to “incompetent regional anti-narcotics policies.” Far from involving regional initiatives, the war on drugs is a global strategy framed by several UN Treaties, including the 1961 and 1988 Conventions, among others.

Decades ago, these multilateral pacts were built on then-popular, supply-oriented economic assumptions positing that the most effective strategy for addressing global consumption would be attacking the supply chain. However, in the 50 years that have since passed, the world has realized that eradication and interdiction efforts have not dented global consumption to any significant extent, despite the valiant efforts made and the enormous social, political and environmental costs borne by drug-producing countries. Along the way, however, many lost sight of a crucial subtlety that is worth noting: the war on drugs was always intended to be a war on consumption and not a war on cartels.

Indeed, the foremost reason why the global war on drugs has failed is because it has not been directed towards or made any progress in reducing the world’s demand for drugs. As we are now realizing, the combination of a complacent attitude towards an ever-growing demand for drugs (driven by the West’s insatiable appetite) with a framework that criminalizes every step in the supply-chain does not reduce consumption. Rather, it has led the whole industry towards a black market in which organized crime and insurgent groups engage in bloody competition for huge profits inflated by prohibition. In the underground, there are no rules: political power is bought, the rule of law is corrupted, market share is won by war, and disputes are resolved through violence.

Evidently, any policy that generates social costs which outweigh those associated with the problem it sets out to solve can only be characterized as an utter failure. Unless and until the world adopts a new strategy that focuses on effectively reducing global demand, any regional efforts to curb supply will be unsustainable and ultimately ineffective, as the balloon effect will simply cause displacements in the supply chain; one producing nation’s win will be another’s loss. Countries in regions adept for production and trafficking have borne and continue to bear a disproportionate burden in the global war on drugs, but this cannot be interpreted as regional incompetence; rather, it is a strong indication that the current global drug policy, in addition to being a resounding failure, is deeply unjust.

Sincerely,

Camilo De Guzmán Uribe
Economist, Attorney at Law
Former Candidate for Colombia’s House of Representatives

CC: Nancy Needhima

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , ,

Vientos de Cambio

Hace tan solo ocho meses, un uribismo triunfante, seguido por sus escuderos conservadores y los tinieblos del PIN, parecIa ser la fuerza politica mas formidable del pais. Habiendo obtenido la mayoria del Congreso, el pais parecia reafirmar su firme curso hacia la derecha. Las ciudades de Colombia estaban llenas de vallas (algunas ilegales) de la U y manillas y marranillas se repartían en los pueblos al son del vallenato..LEER MAS

Etiquetado , , , , , , , ,

El camino hacia un negocio verde

El mundo está preparado para cambiar de modelo de subsistencia debido al calentamiento global que ha causado la dependencia en los hidrocarburos. En medio de esta marea de cambio, los países que custodian el Amazonas tienen la oportunidad de generar nuevas industrias, empleos e ingresos y a la vez preservar recursos ambientales únicos con un gran potencial económico en el Siglo XXI. Pero para lograrlo deben adoptar una estrategia diplomática conjunta y asumir el liderazgo que les corresponde como Bloque Amazónico en las discusiones mundiales sobre el cambio climático.

Evolución de la legislación internacional ambiental

Hace ya casi dos décadas, en 1992, en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro la comunidad internacional comenzó a adquirir conciencia sobre la necesidad de tomar medidas, a nivel global, que permitieran controlar la emisión de gases para impedir alteraciones bruscas al sistema climático del planeta.

Luego de esa cumbre, 154 países suscribieron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, un tratado de carácter no-vinculante cuyo principal propósito era impulsar la concientización mundial sobre los peligros relacionados con el cambio climático.

Cinco años más tarde en la ciudad de Kyoto, todos los países industrializados, salvo los Estados Unidos, se comprometieron a ejecutar medidas concretas para reducir los gases que causan el calentamiento global. El Protocolo de Kyoto, un tratado vinculante para las partes suscritas, entró en efecto en el 2005 y requiere que los países industrializados reduzcan sus emisiones gradualmente entre el 2008-2012.

Este fue un importante primer paso en el camino hacia la adopción mundial de un modelo energético más renovable y sostenible. Sin embargo, el protocolo de Kyoto ha sufrido de dos grandes falencias que deben ser rectificadas.

Primero, los Estados Unidos, el segundo país que más contaminación atmosférica emite, firmó pero no ratificó el tratado, evitando obligación alguna. Esto ha entorpecido las negociaciones para un tratado pos-Kyoto, ya que la China y otras naciones en transición no están dispuestas a poner sus economías en desventaja sin que los americanos también asuman un compromiso para reducir sus emisiones.

Segundo, el protocolo de Kyoto se ha quedado muy corto frente al tema de la deforestación. Aunque el tratado incentiva la reforestación, no premia económicamente los esfuerzos para evitar la deforestación y degradación de los bosques (REDD por su sigla en inglés). Esta debe ser una prioridad del próximo acuerdo internacional ambiental, ya que la deforestación emite entre 20-25% de los de gases efecto invernadero que calientan la atmosfera de la tierra, lo cual representa un porcentaje superior al que se le atribuye al sector de transporte y movilidad a nivel mundial.

La vegetación absorbe, retiene y procesa una gran cantidad del CO2 mundial y la tala de bosques naturales no sólo libera estos gases en grandes cantidades sino que reduce la capacidad futura de absorción, retención y procesamiento. Además el despeje de bosques tropicales para usos agropecuarios causa una incalculable perdida de biodiversidad y amenaza el balance de fuentes hídricas en América Latina.

Evitar la deforestación: una oportunidad para los países amazonicos

Las obligaciones adquiridas bajo el Protocolo de Kyoto expiran en el 2012. Aunque los países suscriptores han expresado voluntad para renovar su compromiso con el control de emisiones, las negociaciones para estructurar el nuevo tratado avanzan lentamente. Los países ricos y los emergentes no coinciden en la percepción de su responsabilidad histórica frente al tema y tienen visiones distintas sobre la estructura del acuerdo.

Afortunadamente, luego de los foros adelantados en Bali en el 2007 y Copenhagen a finales de 2009, existe un consenso sobre la necesidad de que el próximo tratado premie a los países emergentes por evitar la deforestación. Sin embargo, aún no hay acuerdo sobre como lograrlo y existen más de treinta propuestas distintas al respecto.

En este ambiente fragmentado, los países que custodian la Amazonía tienen la oportunidad y el interés común de consolidar un bloque de negociación fuerte que les permita liderar la discusión y obtener términos favorables para preservar y explotar sus recursos ambientales de manera sostenible.

Con bajos niveles de emisiones históricas y actuales, los países amazónicos tienen la autoridad moral para exigir una compensación adecuada por el costo de oportunidad que implica preservar tierras que podrían ser utilizadas para otros fines productivos.

Pero no sólo se trata de recibir pagos por preservar el pulmón del mundo. Se trata de aprovechar las oportunidades comerciales que ofrece la coyuntura mundial y a la vez frenar una deforestación que a largo plazo será costosa para todas las partes. Para lograr estos objetivos es necesario negociar desde una posición fuerte de unidad.

Hacerlo aumentaría la posibilidad de que los países amazónicos puedan acceder por primera vez al mercado europeo de carbono para comercializar sus créditos certificados de reducción de emisiones (CERs). El mercado verde europeo es el único en operación con el capital y el volumen necesario para obtener una compensación justa por los beneficios mundiales que genera la Amazonía.

Por otra parte, existen grandes retos para la implementación de los mecanismo REDD como la dificultad y el costo que implica medir los niveles de carbono que contienen los bosques. Establecer un punto de partida es complejo y además existe preocupación sobre la posibilidad de que haya corrupción en las mediciones y los reportes.

Al adelantar una diplomacia enfocada en el tema del cambio climático, los países amazónicos pueden optimizar sus recursos al enfrentar estos retos. La creación de un órgano multilateral especializado puede facilitar la ejecución de los estudios y proyectos pilotos necesarios para adelantar propuestas contundentes y adquirir ventajas comparativas. Además formando equipos científicos dotados con la más alta tecnología podrían realizar mediciones más precisas y confiables para la comunidad internacional.

La ejecución de proyectos REDD no sólo traerá recursos por la venta de CERs sino que generará empleos en industrias complementarias que permitirán aliviar la pobreza en las naciones amazónicas sin comprometer el futuro potencial económico de su gran riqueza ambiental. Gracias a los avances científicos en el campo de la biotecnología, la inigualable biodiversidad que alberga la Amazonía se perfila cada vez más como un poderoso motor económico, al igual que sus abundantes fuentes de agua.

Con el tiempo, el éxito de proyectos REDD también permitirá el desarrollo de industrias de servicios financieros, jurídicos y técnicos relacionados con los mercados verdes. Además las tareas de conservación y monitoreo generarán empleos para las comunidades locales y se pueden desarrollar otras actividades comerciales de carácter sostenible en esas tierras como el eco-turismo y otros servicios relacionados con el cuidado personal, la recuperación y la prolongación de la vida.

Es hora de que América Latina pase la mirada del espejo retrovisor al horizonte de oportunidades que ofrece este nuevo siglo. Por nuestro bien, el bien del mundo y el bien de nuestras próximas generaciones debemos encontrar la forma de explotar nuestros afortunados recursos ambientales sin destruirlos. Un futuro verde nos espera.

Etiquetado , , , , , , , , , , , , ,

Es importante evaluar el éxito de la lucha contra las drogas

La lucha mundial antidroga está estructurada bajo las Convenciones de Estupefacientes de la ONU de 1961 y 1988, cuyo principal enfoque consiste en restringir la oferta de la materia prima usada para crear sustancias psicotrópicas como la cocaína y la heroína. Esta estrategia se basa en la básica premisa económica de que reducir la oferta de la materia prima para un bien normal aumenta el precio del producto final, lo cual lleva a una reducción en demanda.

Respecto a la cocaína, esta estrategia no parece estar funcionando ya a pesar de los aparentes avances del Gobierno en la erradicación de coca. Según el Reporte Mundial de Drogas publicado en 2007 por la ONU, entre 2000 y 2006 la superficie de cultivo de hoja de coca disminuyó 29%, lo que incluye una reducción de 52% en Colombia. Sin embargo, el mismo reporte indica que el consumo en América del Norte sigue estable mientras nuevos mercados se expanden de manera inquietante. En Europa el consumo ha aumentado considerablemente, duplicándose o triplicándose en varios países en el último decenio, al igual que en África y Sur América, donde también ha aumentado.

Esto se debe a que la lucha antidroga está basada en la premisa económica equivocada. Las drogas como la cocaína no son bienes normales, ya que son sustancias adictivas y por lo tanto su demanda es inelástica; es decir, el consumo no se ve muy afectado por los aumentos en precio. (Por ejemplo, si el precio de la insulina -un bien inelástico- se dispara, los diabéticos no tienen más alternativa que pagar o sufrir las consecuencias.)

Además, la demanda de la cocaína también parece corresponder a la de los bienes de lujo, que entre más caros son más deseados. Lamentablemente, en Europa y Estados Unidos la cocaína tiene una imagen misteriosa y glamurosa gracias a su representación en las películas. Los aumentos en precio le dan un tinte de exclusividad que eleva el estatus del consumidor que pueda pagar, lo cual propaga esta imagen y aumenta la demanda.

Por lo tanto, tratar de reducir el consumo mundial de la cocaína (que debería ser el objetivo) con políticas de erradicación no es factible, como lo demuestran los indicadores discordantes de la ONU, ya que subir el precio restringiendo la oferta no causa bajas en demanda. En contraste, restringir la oferta de la droga crea incentivos económicos para que aumente su producción, lo cual explica el reciente informe de la ONU que indica que los cultivos ilícitos en Colombia crecieron 27 por ciento en el 2007.

Es decir, la política que criminaliza la ‘producción’ de la hoja de coca y los programas gubernamentales de erradicación manual y fumigación aérea en realidad subsidia a los productores y narcotraficantes, aunque parezca increíble. El mismo presidente Uribe lo afirmó cuando aún era candidato en el año 2001. Los márgenes de los narcos nunca se ven afectados, pues cualquier aumento en costos de producción causados por la erradicación son transferidos al consumidor que prefiere pagar más que no consumir.

Aunque el año pasado España fue líder europeo y tercero en el mundo en incautaciones de cocaína, esto no impidió que se sobrepasara a Estados Unidos como el mayor país consumidor. Esto demuestra que los esfuerzos de Colombia en el tema de erradicación no tienen ni tendrán gran efecto para colmar la insaciable demanda por cocaína en los países industrializados.

Puede que esta lucha tenga efectos en relación con la lucha contra los grupos armados, pero es importante hacer esta distinción. Incluso si los programas de erradicación han contribuido a logros de la seguridad democrática, cabe evaluar cuáles son los costos para el país y las consecuencias negativas para nuestra gente y nuestros recursos ambientales.

A medida que se erradican las plantaciones de coca, los grupos productores las trasladan a partes más remotas de la selva colombiana, dejando minas antipersona en el camino. Una vez allí, para sembrar talan o queman miles de árboles que alojan ecosistemas enteros, masacrando nuestra afortunada biodiversidad y despojando a la humanidad de miles de plantas endémicas con un inmenso potencial medico y farmacéutico. Además, esa deforestación aumenta nuestras emisiones de carbono y disminuyen la capacidad de absorción mundial, incrementando el calentamiento global. A la vez, la fumigación aérea envenena la tierra y fuentes de agua, causándoles problemas de salud a nuestros campesinos y matando a sus animales, privándolos de su propiedad sin compensación.

Como si esto fuera poco, los grupos armados que siembran coca destierran a los habitantes rurales que no les colaboren, con lo que se aumentan los millones de desplazados internos que ya tiene nuestro país. Esto contribuye a la decadencia del campo, a la inequidad económica que causa el hurto de tierras, al desempleo urbano, a que se incremente el crimen en las ciudades y el poder de las mafias que controlan a los vendedores ambulantes. De hecho, hoy en día millones de colombianos viven en condiciones miserables, privados de sus derechos fundamentales y olvidados como si no tuvieran ciudadanía alguna.

Aplaudo los logros de la seguridad democrática, pero es claro que en el tema de la erradicación hay que cambiar de enfoque. Colombia no deber seguir gastando sus escasos recursos aplicando una estrategia fallida que desangra a nuestro país, destruye nuestros recursos ambientales y corrompe nuestra democracia. Los países consumidores deben asumir una mayor responsabilidad en el tema y dedicarle al menos la misma proporción de sus abundantes recursos a reducir la demanda, que es la única solución sostenible, en vez de contemplar la despenalización del consumo en sus parlamentos.

Es evidente que bajo el régimen actual hay tanta plata de por medio que por cada Pablo que matemos, habrá un Gilberto que lo remplace. Éste, al ser deportado, será remplazado por Manuel o Carlos, quienes al morir serán inmediatamente relevados por tipos tan resbalosos como ‘el Jabón’. Apretar el extremo de un globo solo transfiere el aire al lado opuesto, pero no hace que el aire desaparezca. Debemos buscar soluciones sostenibles y más justas a largo plazo que se enfoquen en el propósito original: reducir el abuso de drogas en el mundo y sus nefastos costos sociales.

© Camilo de Guzmán Uribe 2008-06-19

Etiquetado , , , , , , , , , ,

Relatos Urbanos – Ciclovía

Testimonios de ciudadanos de Bogotá sobre desconfianza política, desempleo, corrupción, inseguridad y la necesidad elegir jóvenes con ideas frescas al Congreso.

Etiquetado , , , , , , , ,

Mente sana en cuerpo sano

Mens sana in corpore sano

La emergencia social declarada por el gobierno es regresiva y ha desatado una polémica nacional sobre el derecho fundamental a la salud. A vísperas de elecciones se ha desatado un importante debate sobre el manejo de salud pública en Colombia.

Considero que ese debate no se debe concentrar sólo en el análisis de como se debe remediar la situación actual. También es necesario librar un debate sobre nuestra concepción de la salud como sociedad para desarrollar una estrategia a largo plazo que evite que se repitan este tipo de situaciones.

Todos los colombianos podemos caer enfermos en cualquier momento. Nuestra  condición es la misma, así que todos deberíamos tener el mismo acceso a la salud. En este tema siempre debe primar el bien común sobre el interés privado. El cliente no puede ser visto como un paciente.

Para ser una sociedad más sana y construir un sistema de salud pública más eficiente, nuestro concepto de la salud pública debe cambiar. La salud no sólo consiste de tratamientos médicos correctivos. En realidad la salud es una condición ideal del ser humano que se cultiva desde la niñez.

Tenemos que reducir el indicio de problemas de salud que requieren de tratamiento médico. El Estado debe crear un ambiente que le permitan a los ciudadanos tener una fisiología sana y una mente balanceada. Aspiremos a alcanzar la meta antigua de desarrollar una mente sana dentro de un cuerpo sano.

Cultivemos el bienestar humano por medio de la educación, el deporte y la salud preventiva. Concentrarnos más la detección temprana de enfermedades por medio de chequeos regulares. Se nos olvido que es mejor prevenir que curar.

Los tratamientos correctivos siempre deben estar disponibles para aquel que caiga enfermo. Pero si pasamos de un modelo enfocado en apagar incendios a uno que los prevenga, tendremos un mejor y más eficiente  servicio de salud.

Por último debemos aprovechar la tecnología y el internet para bajar costos, eliminar trabas burocráticas, reducir la corrupción y prestar un mejor servicio. Cuando hay vidas de por medio, no podemos desaprovechar las oportunidades que nos brinda la era digital. Tampoco podemos permitir ni tolerar que los corruptos saqueen los recursos para la atención médica.

Nota bene:

Respecto a las medidas tomadas por el gobierno, esta bien que el Estado promueva los hábitos saludables y castigue con impuestos aquellos hábitos destructivos que incrementan los costos de salud para todos.

Pero no es aceptable que por cuenta de una enfermedad que nos puede dar a cualquiera un colombiano tenga que acudir a sus ahorros o pensiones quedando prácticamente en la quiebra.

Finalmente, regular un derecho fundamental por medio de decretos, evitando los pesos y contrapesos de nuestra República demuestra una actitud autócrata y lo peligroso que es perpetuar a los gobiernos en el poder.

Etiquetado , , , , , , , , ,

Congreso en Linea: democracia en tiempo real

+ tecnologia + democracia

Los colombianos merecemos tener instituciones visibles y un gobierno al que los ciudadanos tengan acceso libre. La tecnología moderna nos brinda la oportunidad, por primera vez en nuestra historia, de tener una democracia realmente accesible, transparente y participativa, y además todo en tiempo real.

El Internet puede restaurar el balance de poder en cuanto a la relación entre los ciudadanos y su gobierno. Es decir, los nuevos medios nos permiten poner a los funcionarios elegidos a cargos públicos en el lugar que les corresponde: al servicio de los ciudadanos.

Todos tenemos derecho a saber cómo se están utilizando nuestros impuestos y nuestros gobernantes, como empleados públicos, tienen el deber de rendirle cuentas a los ciudadanos que los eligen. La tecnología para hacer valer nuestros derechos ya esta inventada. Pero desafortunadamente entre los miembros del Congreso actual aún no existe la voluntad política para que nuestros instituciones sean realmente transparentes. Por eso tenemos que elegir nuevos líderes que entiendan la relación entre el libre flujo de información y el fortalecimiento de la democracia.

Propongo un proyecto de ley que requiera que en las páginas de internet del Congreso de la República se publique de una forma clara y concisa la siguiente información acerca de cada congresista: (i), promesas electorales, (ii), registro de votaciones; (iii), proyectos de ley presentados; (iv), constancia de asistencia a sesiones; (v), gastos atribuidos a su presupuesto por rubro; (vi), informes de gestión y rendición de cuentas trimestrales; (vii), video en tiempo real de cada curul en el Congreso durante sesiones oficiales.

Si proveemos un libre acceso a información sobre la gestión de los funcionarios del Estado y el gasto público, los ciudadanos tendrán más control sobre su gobierno. La ciudadanía tendrá la oportunidad de revisar y criticar la gestión pública de los congresistas. Además por medio de las redes sociales la sociedad civil se podrá organizar y exijir un mejor desempeño y que se entreguen resultados.

Un gobierno en linea es más transparente, ya que todos podemos revisar el ejercicio del poder más de cerca. Todo esto reduce los espacios para el mal gobierno y la corrupción. De ser elegido, me comprometo a suministrar toda esta información voluntariamente al público y a trabajar sin descansar para que lo mencionado anteriormente sea la ley y no la excepción.

Etiquetado , , , , , , , , ,
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: